Este domingo, el ’10’ croata enfrentará a Francia por la final del Mundial 2018 en el estadio Luzhniki de Moscú; desde el lunes tendrá un rival más complicado de gambetear: la justicia de su país, en un grave caso de corrupción.

El centrocampista está señalado de recibir ilegalmente el 50 % del valor de su transferencia del Dinamo Zagreb al Tottenham inglés, en una operación orquestada por el dirigente Zdravko Mamic.

“Como en aquel tiempo el jugador era representado por el hijo del dirigente (Mario Mamic), en sus contratos había ciertas cláusulas que obligaban al futbolista a compartir sus ganancias con el agente”, explica el diario argentino El Liberal.

Estas cláusulas irregulares eran aplicadas a todos los jugadores jóvenes con “una gran cantidad de jóvenes que prometían un futuro de elite”, por lo que la justicia croata condenó a Mamic a seis años de prisión.

Modric, entre tanto, enfrenta una posible condena de 5 años privado de la libertad por un presunto falso testimonio firmado en 2015, del que fue totalmente consciente, según su exabogado.

Por su parte, la Federación Croata de Fútbol salió en defensa del jugador y resaltó que ha tenido “una carrera deportiva y un comportamiento intachable en la selección”, cita Infobae.