Si el expresidente renuncia al Congreso, como lo anunció, el presidente electo tendrá que hacer mayores esfuerzos para sacar adelante sus iniciativas. Pero eso no es todo: el nuevo mandatario deberá escoger entre su lealtad a Uribe y el respeto a la justicia.

Esta situación, que plantea La Silla Vacía en un análisis sobre el hecho, quedó evidenciada este mismo martes con dos posturas de Uribe frente a la justicia, cuando dijo que iba a renunciar a su curul en el Senado por el llamado a indagatoria que le hizo la Corte Suprema de Justicia para que responda por los cargos de manipulación de testigos y fraude procesal.

En un primer trino en Twitter, Uribe se mostró respetuoso de la decisión de la Corte, que lo enfrentó, como él mismo dijo, a una incompatibilidad: “Me siento moralmente impedido para ser senador, enviaré mi carta de renuncia para que mi defensa no interfiera con las tareas del Senado”, pero después comenzó a tuitear contra jueces y periodistas, “con lo cual Duque se verá obligado a escoger y la decisión que tome tendrá un profundo impacto en su gobierno que aún no arranca oficialmente”, dice La Silla.

Porque, precisamente, es ahí donde se le puede complicar la situación a Duque. “Si decide manifestarse respetuoso de la justicia, como se espera de un presidente que ha dicho que respetará las instituciones, seguramente será considerado un traidor por su partido, el Centro Democrático, y por el ala más radical de la derecha”, agrega La Silla.

Esa publicación recuerda que los “alfiles uribistas” cerraron filas detrás del expresidente cuando un juez de tutela lo obligó a rectificar su calumnia contra el columnista Daniel Samper, a quien acusó de ser violador de niños. En ese caso, “que era mucho más fácil que el actual, el solo hecho que Duque no saliera a defender a Uribe sino a pedir un mayor nivel del debate llevó a que fuera duramente criticado por otros uribistas, que no lo sienten tan ‘purasangre’”.

Esta vez, sobre la situación de Uribe, el presidente Duque asumió una postura similar al decir que es respetuoso de la Constitución y sus instituciones. “El expresidente Uribe y todos los colombianos, deben contar con todas las garantías para ejercer plenamente su derecho a la defensa, gozando de su presunción de inocencia en el marco del debido proceso”, dijo este martes, pocas horas después del anuncio de Uribe.

“Si Duque pierde el apoyo de Uribe, que en todo caso es un muro de contención para la derecha más radical, y de su partido, le esperan años muy difíciles a juzgar por lo que le sucedió a Juan Manuel Santos desde el minuto en que fue considerado un traidor por su antecesor”, continúa La Silla. “En el caso de Duque sería aún más difícil dado que él no cuenta con casi nada propio: no tiene detrás un periódico propio ni los amigos que tenía Santos en los medios; no tiene a las Fuerzas Militares; no tiene plata; no tiene un prestigio propio detrás que lo sostenga”.

Así, Duque afronta una “prueba de fuego”, pues “si bien le debe su llegada al poder a Uribe, como futuro presidente de los colombianos está obligado a respetar la separación de poderes y el mismo Estado de Derecho”, plantea El Espectador, que también recuerda que “durante la campaña [Duque] evadió al máximo las preguntas relacionadas con los enredos judiciales de su mentor”.

En un tono más coloquial, El Nuevo Siglo se refiere a este tema, advirtiendo que, de haber salido la providencia de la Corte llamando a indagatoria a Uribe durante la campaña política, “no se sabe cuál habría sido el resultado” de esos comicios. “En todo caso, dentro de las circunstancias actuales, cerca de posesionarse el presidente Iván Duque, reconocido pupilo del jefe del Centro Democrático, el palo ciertamente no está para cucharas”.