La pregunta la hace Mauricio Vargas en El Tiempo, y la responde con base en informaciones de los que él llama “conocedores” del tema electoral en el Caribe, donde el candidato de la Colombia Humana lidera las encuestas.

Y es que para Vargas, Petro “ha hecho una sorprendente demostración de poder económico” en su “descomunal inversión publicitaria” y en la organización de sus manifestaciones, que “nada tiene que envidiarle a la que han exhibido por años los grandes caciques electorales”.

“Contratar cientos de buses, ofrecer refrigerios e instalar equipos de sonido de la mejor calidad cuesta miles de millones por manifestación. Y Petro ha hecho varias como la de hace unos días en Montería”, escribe Vargas en su columna.

Los “conocedores” que cita Vargas hablan de la “financiación de un grupo de empresarios de la región que se enriqueció haciendo negocios multimillonarios con la Venezuela de Chávez y Maduro”.

Esos empresarios “habrían recibido la instrucción del presidente venezolano de mantener lleno el tanque de la campaña petrista —continúa Vargas—. No hay que olvidar que una victoria de Petro es vital para Maduro, un asunto en el que se juega el pellejo tras haber perdido a Lula en Brasil, a Rafael Correa en Ecuador y a los Kirchner en Argentina”.

A esa demostración de poder económico de Petro atribuye Vargas el crecimiento del candidato en las últimas encuestas, aunque también a factores de imagen, como que mientras Petro “sonríe, habla de cambio y de renovación, y hasta hace chistes”, a Vargas “se lo ve furioso”; a Duque, “demasiado serio”; a Fajardo, “amargado”; y a De la Calle, “triste”.

Pero, advierte Vargas, más allá del “mensaje bonito y de las manifestaciones, es bueno recordar que el modelo de sociedad que Petro ofrece es el socialismo del siglo XXI, que tan estruendosamente fracasó en Venezuela. Y recordar también que, por buen candidato que parezca, en Bogotá Petro demostró que es un pésimo administrador”.

De hecho, el columnista de El Heraldo Thierry Ways, que se había declarado a la expectativa por conocer el programa económico de Petro, decidió no darle ya el beneficio de la duda por la propuesta económica que le hizo el exalcalde de Bogotá al industrial Carlos Ardila Lülle de comprar, si la Colombia Humana es gobierno, las tierras del ingenio Incauca.

Si bien Petro no lo mencionó durante su discurso en Puerto Tejada (Cauca), sí habló después de “precio justo” en Twitter, al referirse a su solicitud a Ardilla Lülle de la compra de Incauca.

Y a ese concepto se refiere Ways: “Lo de ‘precio justo’ es una señal de alerta. En un mercado funcional no hay precios ‘justos’, ya que el valor de las cosas es subjetivo. […] Siempre que un socialista hable de ‘precios justos’, sépase que se refiere a intervenir el mercado para asignar los que a él le parezcan adecuados, algo que suele salir calamitosamente mal. La penosa escasez de mercancías en Venezuela nació precisamente de una genialidad chavista llamada así: ‘Ley de Precios Justos’”.

“Pero más allá del precio, Petro supone, sin ninguna evidencia, que tomando tierras que hoy son productivas y cediéndolas a otros para ser explotadas –es decir, entregándolas a un futuro incierto– obtendrá resultados socioeconómicos superiores a los actuales”, agrega este columnista. “Al candidato no parece importarle que intentos similares de organizar los mercados y los medios de producción ‘desde arriba’ han fracasado una y otra vez en todo tipo de sociedades”.

Ways va un poco más allá y advierte que a Petro tampoco le importa que “con el desmantelamiento de una firma como Incauca se extraviaría un cúmulo de conocimientos y experticia que son capital humano valioso de la región. Ni que miles de trabajadores se quedarían sin empleo. Lo que le importa es aprovechar el poder del Estado para promover la engañosa visión de que este debe ‘redistribuir la riqueza’ quitándosela a los ricos para dársela a los pobres”.